Círculo de Información y Apoyo -Adherente a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona @ Oaxaca

Palabras dignas hacen presente la libertad – Diálogo con Álvaro Sebastián Ramírez

Palabras dignas hacen presente la libertad en el penal de Ixcotel, Oaxaca – Diálogo con Álvaro Sebastián Ramírez (28 de abril 2014)

Después de 17 años encarcelado, Álvaro Sebastián Ramírez (ASR), tras múltiples reubicaciones, sigue fuerte; sigue siendo un ejemplo de valor, fortaleza y convicción en la lucha política; sigue luchando y sembrando semillas de inspiración desde la prisión.

El 28 de abril del 2014, 19 compas solidari@s nacionales e internacionales, visitamos al compañero Álvaro Sebastián en la penitenciaría estatal de Ixcotel, Oaxaca, donde se encuentra desde el 17 de abril de este año, día en que fue trasladado del CEFERESO No. 13 ubicado en Mengolí de Miahuatlán. Costaba creer lo que estaba pasando en ese momento, nos llenaba de alegría y nos emocionaba las palabras. La lucha incansable desde dentro y fuera del penal, hizo posible un convivio político entre compañer@s adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, dentro de los muros de la penitenciaría.

Días antes se había logrado obtener permiso para que amig@s de los presos Loxicha tuviéramos oportunidad de recibirlos en Oaxaca y reunirnos con ellos; la visita estaba planeada para que durara 3 horas, pero ya estando ahí nos la fueron haciendo más corta y solamente pudimos ver a Álvaro Sebastián en un pasillo muy transitado y con mucho ruido, por poco más de 1 hora. Algunos nacionales tardamos más en pasar porque tuvimos que registrarnos en el sistema dando nuestra dirección, huella y fotografía, l@s extranjer@s pasaron más rápido. A las mujeres nos revisaron una por una y nos hicieron bajarnos la ropa interior para mostrar que no estábamos pasando droga. A los hombres casi ni los revisaron. Ojos y palabras violentas quisieron humillarnos. Bajamos los calzones pero alzamos la cabeza. Mujeres madres, esposas, hijas, nietas, amigas, denunciamos las vejaciones de la cárcel y nunca abandonaremos a nuestros compañeros presos1. Y como dijo una de las señoras que esperaba con nosotras en la fila, cansada de los abusos de las celadoras: “Si la porquería la tienen allá adentro, para qué nos quieren ver a nosotras. Nomás nos hacen perder el tiempo.”

Finalmente, después de abrir uno a uno los candados de ese sistema carcelario encargado de debilitar la moral y amedrentar la integridad -parte de la violencia cotidiana que viven presos y familiares en el penal- logramos entrar y participar en un diálogo con Álvaro Sebastián, lleno de palabras tan dignas que ni las orejas pudieron callar:

 

¿Cómo fue vivir en el CEFERESO 13 durante 10 meses?

ASR: Yo digo que el CEFERESO es un Centro Fascista de Exterminio, donde tenemos que ir todos caminando con la cabeza abajo y las manos atrás, todo el tiempo. En una ocasión cuando un celador se distrajo, un preso pidió un repuesto de lapicero para escribir una carta (porque sólo se permite tener el repuesto y no el lapicero completo) y se la pasaron sin que el celador se diera cuenta, pero de inmediato le llamaron por radio al celador diciendo que las cámaras habían captado que se habían pasado algo entre celdas, y el celador reprendió a los presos y exigió que entregaran el repuesto. Todas las llamadas de atención son registradas en un expediente con el cual de alguna forma perjudica, para que los que están ahí no puedan iniciar sus procesos de preliberación.

Por lo menos cuatro veces nos dieron a comer carne en descomposición y en una de esas ocasiones todos los presos nos enfermamos de diarrea, entonces comenzamos a exigir pastillas y se tardaron mucho, ya gritábamos “pastillas” y luego otros ya más viejitos en vez de pastillas exigían pañales. Cuando hay médicos no hay medicina y cuando hay medicinas no hay médicos, así es. Luego cuando hay medicina no se sabe si las pastillas ya caducaron o si son las correctas, porque te las dan así nomás sin caja ni nada.

Estamos casi todo el tiempo encerrados en celdas de 3 personas, pero pequeñas. Yo cuando estaba ahí viendo por la ventanita pensaba, ni modo, aquí me voy a quedar. Pero luego nos dejaban salir algún tiempo al patio y ahí hacía ejercicio y ya me animaba un poco.

 

¿Cómo se resiste desde adentro a esos centros de exterminio?

ASR: Allá en el CEFERESO de Mengolí yo digo que había sólo dos opciones para salir: o loco o en un cajón. Por que el principal objetivo de ese lugar es acabar el espíritu, destruirte física y psciológicamente. Por eso lo llamo Centro Fascista de Exterminio. Allá te gritan por todo, hasta cómo te paras, hasta cómo te sientas, ya te están diciendo, te están gritando. No te dejan en paz. No puedes ni siquiera tocar los barrotes de tu celda. Hay un oficial vigilándote todo el tiempo y si algo se le pasa a él la cámara ya le avisa, suena el teléfono y le dicen que revise en tal celda, va corriendo y te dicen, hasta por pasarle una hoja de papel a tu compañero.

Pero les voy a dar un tip, por ejemplo cuando a mí me trasladaron, estaba yo en Tabasco. Cuando me trasladaron lo primero que hice fue tomármelo con mucha calma. Por eso les digo: hay que tener calma. Porque si no te lo tomas con calma ya te empieza a doler la cabeza o la panza y ahí sí ya chafió la cosa. Al compañero que estaba adelante de mí cuando nos trasladaron le dieron ganas de ir al baño y a los que están ahí “cuidándote” no les importas, entonces él se tuvo que orinar ahí mismo. Por eso hay que mantener la calma, hacer como que allá afuera de ti no está pasando nada.

La otra manera de resistir allá adentro es cantar canciones, sí, empezar a cantar las canciones que te sepas y mantener la calma, hacer como que lo que te está pasando está ahí pero no te afecta. Porque al final se trata de mantenerte tranquilo, tomar la cosas con calma.

Lo otro es mantenerte en la lucha, porque para mí la lucha es muy bonita, hay jóvenes, compañeros y compañeras, hasta bebés. La lucha nos mantiene fuertes, nos da ánimo y me siento muy contento cuando veo gente joven, porque sabemos que la lucha cansa y a veces uno se cansa, pero yo no me desanimo, yo tengo 55 años y pienso llegar a los 100, así que todavía me faltan 45 años y me los voy a pasar luchando, aunque esté viejito voy a seguir luchando, por los presos políticos, por los presos en México y por los presos del mundo porque en el mundo también hay muchas injusticias.

 

¿Cómo se siente la solidaridad adentro del penal?

ASR: Sí se siente, claro que se siente. El que nos hayan llevado a Tabasco fue por la presión que se ejerció. Ya en Tabasco nos daban de comer muy bien, cada que iban las visitas acompañadas por los compañerxs solidarixs nos servían de comer cosas muy buenas. Incluso un día antes nos daban de comer mejor, y en el desayuno comida y cena. Ya cuando nos volvieron a trasladar hasta Miahuatlán, pues ya no nos golpearon, nos trataron de diferente manera. Cuando iban en brigada el director del penal me mandaba llamar para pregunatrme cómo estaba y pedirme que ya no lo hicieramos, esa solidaridad si la resentían ellos.

Si nos regresaron a Ixcotel es porque ustedes lxs compañerxs allá afuera siguen luchando, por eso les doy las gracias. Cada que hacían algo todxs lxs presxs veíamos cambios. El que ustedes estén hoy aquí es increíble, me da mucha alegría, me siento muy contento, es un resultado de la lucha que se ha estado haciendo.

 

¿Por qué y cómo luchar desde la prisión?

ASR: Luchar es lo que siempre hago, es la razón por la que sigo fuerte. No puedo dejar de luchar, es lo que he construido por treinta años. Los revolucionarios no nacen en macetas, somos los hijos más ejemplares del pueblo y por eso hay que luchar por el pueblo.

Yo lucho desde la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y desde ahí voy acuerpando la resistencia y la solidaridad, dentro y fuera de la prisión. Nosotros desde antes teníamos principios y normas como los tiene la sexta. Mi trinchera de lucha es esta. En la lucha hay muchos caminos por elegir, a veces nos perdemos, a veces nos topamos otros caminos. La sexta es un camino, hay que estudiarla, leerla y ahí podemos encontrar principios para luchar.

Hubiéramos querido seguir aprendiendo, pero el cancerbero en turno recibió la orden de hacernos salir amablemente.

Antes de salir, cuatro compañeras fueron a hablar con el director del penal, Genaro Altamirano Maldonado, para denunciar las vejaciones que recibimos las mujeres en la revisión de la aduana y pedir el reglamento de revisión permitida. Su respuesta fue la siguiente: “Si vienen a una cárcel, ya saben a qué se exponen y si no les gusta pues no vengan”. Sobre el reglamento nos aclaró que es necesario solicitarlo por escrito a la Secretaría de Seguridad Pública.

 

Cuando se escucha a Álvaro Sebastián hablar, es claro que nunca ha perdido su libertad. A pesar de haber vivido ya más de 17 años en un lugar que se dedica explícitamente al despojo de la libertad, los 4 muros que lo limitan nunca han logrado quitársela. De hecho, Álvaro es más libre que muchas de nosotros, quienes estamos encarcelados por tantas estructuras y sistemas represivos cotidianos, más allá de las jaulas tangibles que muestra la cárcel.

Para Álvaro, la concepción de libertad es sencilla: es la capacidad de poder luchar, de seguir luchando. La libertad es algo que podemos encontrar y sostener desde dentro de uno mismo. Álvaro no vive según las condiciones impuestas por los de arriba, las condiciones opresivas que implican vivir en una celda no limitan su lucha activa. No, Álvaro vive como si estuviera afuera, porque en su alma, en su espíritu, en su mente y corazón, sigue siendo libre.

Álvaro ha sostenido tanto su lucha desde La Sexta como su libertad, sin vacilar. A través de su trinchera, lucha no sólo por su libertad sino por la libertad de todas y todos, sin distinción, como él mismo le dijo a una de las celadoras “lucho también por su libertad compañera”. Y es por eso que Álvaro es como un motor que nos impulsa hacia adelante, un recuerdo valiente que frecuenta nuestros sueños y mentes cada día, una memoria digna que nos recuerda seguir firmes, fuertes y llenas de convicciones en la lucha por nuestra libertad.

 

Igual que Álvaro Sebastián soñamos y nos movilizamos para construir desde abajo el mundo que queremos; chic@s, grandes, adult@s, jóven@s y niñ@s gritamos “Libertad, libertad, a l@s presos por luchar”.

 

 

Registros similares:

*http://www.cronicaoaxaca.info/informaciongeneral/18586-sufren-vejaciones-mujer-y-recien-nacido-en-la-penitenciaria-de-ixcotel.html

*http://notas.reflexionenlinea.com/?p=1666

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